EL ORIGEN DE LAS PRIMICIAS:
La palabra hebrea para primicias es «Reshit», una palabra que significa «lo primero» o «principio». La palabra se utiliza a menudo en el Antiguo Testamento para referirse a los comienzos (Génesis 1:1, 10:10), el primogénito (Génesis 49 : 3), o el rango (Números 24:20). Sin embargo, el uso más común se refiere a las primeras partes de la cosecha (Éxodo 34:26), una comida (Números 15:20), o un producto (Deuteronomio 18:4).
Las primicias eran originalmente la parte de comienzo de lo que uno recibe, y entre los hijos de Israel, estas primicias eran para entregarse a Dios.
EL DESARROLLO DE LAS PRIMICIAS
Los primeros frutos en el Antiguo Testamento no comenzaron como un «diezmo» en el sentido moderno. Mientras que los primeros frutos se refirió a las primeras porciones de la cosecha, que se desarrolló gradualmente en el sentido de la mejor parte de cualquier producto. El propósito de dar los primeros frutos era para expresar el agradecimiento a Dios: que él era el que había salvado a los israelitas y siempre para su rescate. Al darle la primera y mejor, expresaron su confianza de que Dios es el que tiene el control de todos sus productos y que continuará para lograr el resto de la cosecha.
EL ENTENDIMIENTO DEL NUEVO TESTAMENTO SOBRE LAS PRIMICIAS
En el Nuevo Testamento, las primicias se entienden principalmente en un sentido espiritual. Hay poca discusión sobre las implicaciones de las primicias del dar cristiano, sino más bien, los primeros frutos del Espíritu son un pago inicial (Romanos 8:23) y Cristo es la primicia de los que han muerto (1 Corintios 15:20, 23).
JESUCRISTO DA CUMPLIMIENTO LA SOMBRA-FIGURA DE LA LEY LLAMADA PRIMICIA
1 Corintios 15:20: Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; PRIMICIAS de los que durmieron es hecho.
¿ES CORRECTO CELEBRAR LA FIESTA DE LAS PRIMICIAS EN LA IGLESIA?
EN MUCHAS IGLESIAS SE RECOGEN LAS OFRENDAS DE LA PRIMICIAS Y LO HACEN MAS DE UNA VEZ AL AÑO, LO HACEN TODOS LOS MESES.
¿ES BÍBLICO HACER ESTO?
RESPUESTA: La Biblia establece en forma muy evidente y que no admite contradicciones, que la iglesia no está bajo la Ley, sino bajo la gracia.
(Rm.6: 14) «no estáis bajo la Ley, sino bajo la gracia». Y no existe ninguna duda, incluso para aquellos que han acuñado su frase favorita: «primicias», que las primicias pertenecen a la Ley.
Los comerciantes de la fe, los que están haciendo mercadería de vosotros, como dice la Palabra del Señor, (2Pd. 2: 3) «por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas». Éstos son los que manipulan la fe de aquellos que han descuidado el estudio de la Biblia, para obtener ganancias ilícitas que ofenden al Señor y desprestigian el Evangelio.
Es irrebatible que las primicias corresponden a la Ley. Es una de las siete Fiestas solemnes que Dios ordenó al pueblo de Israel celebrar una vez al año. Esto lo encontramos en la Ley de Moisés en (Lv. 23: 9-14).
Dios mandó a Israel dividir su calendario anual, en siete Fiestas solemnes. Y en este punto también, el creyente pensante se pregunta: ¿por qué si esa fiesta debía celebrarse una vez al año, hoy la piden todos los meses? («primicias»).
Pero aún para el lector más superficial le resultará una incoherencia, y más aún, una irreverencia el comercio en que han transformado esa fiesta solemne en el día de hoy.
Porque si leemos, aunque sea una sola vez el capítulo 23 de Levíticos, tendremos que admitir que todo lo que se realiza en el día de hoy en muchas iglesias, no es nada más que una burda parodia, que ni tan siquiera se asemeja a la ordenanza divina que el Señor estableció para que el pueblo de Israel la realizara una vez al año. Y la han transformado además en un simple medio de ingresos.
(Lv. 23: 2) «Habla a los hijos de Israel». Nosotros en la Iglesia somos hijos de Dios, no de Israel, (1Jn.3: 2) «ahora somos hijos de Dios». Y como no estamos bajo la Ley, tampoco nos circuncidamos ni guardamos el día Sábado, como ninguna de esas fiestas solemnes que ordena la ley.
Lo inmoral de todo esto queda de manifiesto de una forma muy evidente, al ver que omiten sin ningún prejuicio el resto de las otras siete Fiestas solemnes para incluirlas en la Iglesia, porque ninguna de ellas les producirían algún beneficio económico. La Pascua, Los Panes sin Levadura, La Fiesta de Pentecostés, Las Trompetas, El día de Expiación y la Fiesta de los Tabernáculos.
Esto deja claro cuál es su verdadero propósito para manipular la fe de los más débiles, para hablar sin ningún temor de Dios, de las «primicias» todos los meses del año, para la Iglesia, que no está bajo la Ley, sino bajo la Gracia.
La Iglesia no está bajo La Ley ni debe someterse a esas prácticas que no solamente son inapropiadas en Nuevo Pacto que el Señor hizo en Su Iglesia, el de La Gracia; sino que además denigra la completa y perfecta obra que hizo El Señor Jesucristo una sola vez y para siempre.
Todas esas ordenanzas y festividades que menciona la Ley de Moisés en (Levítico cap 23) eran para el pueblo terrenal de Dios, Israel. La Iglesia no debe tomar parte en ellas por varias razones.
En primer lugar porque La Ley es una sola e indivisible, se cumple toda o de lo contrario no tiene ningún valor. (Stgo 2:10) “Porque cualquiera que guardare toda La Ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”.
La Ley contenía las Sombras y Figuras por medio de las cuales Dios reveló lo que Cristo habría de hacer en su obra perfecta y completa de la redención. Insistir en los días, los meses y las festividades que indica La Ley de Moisés ahora en La Gracia, es diluir y menospreciar la realidad que esas sombras y figuras anunciaban; porque Venido Cristo y habiendo consumado esa obra, no se puede continuar con esas figuras del Antiguo Testamento sin ofrecer y deshonrar lo que el Señor hizo una vez para siempre anulando todos esos símbolos.
(Gálatas 4:9) “mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?
(Gálatas 4:10) “Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.
(Gálatas 4:11) “Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros”.
Si la Iglesia tuviera que celebrar La Fiesta de Las Primicias, de igual manera debería guardar el día Sábado y el resto de Las Festividades que aquí hemos mencionado.
Además, si fuéramos honestos, estaríamos obligados a reconocer que todas esa parodia que hoy practican en muchas Iglesias como “FIESTA DE LAS PRIMICIAS”, no guarda ninguna relación con lo que leemos en La Biblia, donde se ofrecía al sacerdote una gavilla (jamás dinero) y luego se presentaba un cordero para ofrecerlo en sacrificio (Lv 23:10.12).
¿Por qué los líderes de las Iglesias de hoy insisten solamente en la Fiesta de Las Primicias y omiten el resto, incluyendo el día Sábado que allí también se menciona?
Simplemente porque han visto que solamente en esa fiesta podrían continuar exprimiendo al pueblo de Dios, robándoles el dinero que legítimamente los creyentes se han ganado con tanto esfuerzo para mantener a sus familias.
Si escudriñaran Las Escrituras como mandó el Señor, se habrían dado cuenta que esa ordenanza NO ES PARA LA IGLESIA.
Y además JAMÁS, Las Primicias debían entregarse en dinero, aunque desde los días de Abraham se menciona la existencia del dinero; incluso en la Ley de Moisés se manda entregar al trabajador el salario (un denario) en el mismo día trabajado.
Enseñar desde el púlpito que para asegurar la bendición de Dios para el resto del año, se debe entregar el primer sueldo del año, no solamente constituye un robo, sino que además es ofender gravemente a Dios. Porque están presentando aun “dios” que está vendiendo su bendición.
Cuando los apóstoles se enfrentaron a una situación similar, condenaron duramente al que ofendía a Dios de esa manera tan nauseabunda. (Hch 8:20-21) “Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.”
Cada una de las siete festividades que se mencionan en La Ley, en Levítico cap 23, representa a través de esas figuras la obra que Cristo habría de realizar. Pero venido Cristo, todo eso quedó anulado, abrogado, porque ahora no andamos en sombras sino en la realidad misma de todas las cosas, La Luz Verdadera.
En (1era Corintio 15:20) se nos enseña que Cristo es nuestra PRIMICIA, y los que resucitaron en ese día (Mat 27:52-53) “y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de El, vinieron a la Santa Ciudad, y aparecieron a muchos”. Estos constituyen las gavillas que se presentó ante la justicia divina como triunfo sobre aquel que tenía el imperio de la muerte.
Si Cristo fue nuestra Primicia quien cumplió todo lo que en ese simbolismo de la antigüedad anunciaba por medio de las figuras y sombras ¿Por qué algunos quieren volver a las sombras de la Ley, ahora que estamos ante La Luz Verdadera y el Señor mismo anuló todo eso? Simplemente por engaño, ignorancia y por lucro.
Con mucha Justicia el Señor les dice a estos hombres impíos que toman La Palabra de Dios como fuente de ganancia:
(Tito 1:13) “Este testimonio es verdadero; por tanto, REPRÉNDELOS DURAMENTE, para que sean sanos en la fe,
(Tito 1:14) no atendiendo a FÁBULAS JUDAÍCAS, ni a mandamientos de hombres que se apartan de La Verdad”.
Concluyo con lo he dicho muchas veces: “cada Iglesia tiene el pastor que se merece”…y si dicho pastor ha caído en la Falsa Doctrina de La Prosperidad es debido a tres motivo:
1- Es ignorante de Las Sagradas Escrituras y no sabe como interpretarla Hermenéutica y Exegéticamente.
2- Cayó de la Gracia por Avaricia y Ambición de su Codicioso corazón.
3- Nunca fue un pastor escogido por Dios al servicio de su obra, sino que SIEMPRE fue un asalariado que se sirvió de la obra de Cristo.
Dios los Bendiga..!!